Viajar liviano

Viajar liviano

Llegamos a Bangkok en Febrero, como ya comente nuestro hostel era bien feo, feo con ganas. Eso pasa por pagar poco, pero bueno…fue el primer hostel y de la experiencia (mala) se aprende. Visitamos un par de templos y creo que fue suficiente para morir de calor y querer irnos a la playa.
Aunque en mis planes estaba Camboya y/o Vietnam, el calor me ganó. Contratamos con Pai y Adri, nuestro querido Adriano, al cual conocimos en el aeropuerto de Bangkok, micro + ferry para ir a las islas del este de Tailandia.
Nuestra primera playa sería Koh Tao.
Tomamos el micro a la tardecita noche, teníamos un viaje bastante largo a Chumphon desde donde saldría el ferry, en donde Adriano fue apodado “good papito” por un tailandés que lo miró con ganas.
Llegamos a la isla y debíamos caminar como 20 minutos, que fueron para mi 2 horas y media con mi mochila enorme, creo que pesaba como 20k en ese entonces.

Esa fue mi primera lección en el viaje…Yo esforzándome por seguir caminando bajo el sol y 45 grados mientras Adri caminaba liviano como una gacela con su mochilita, tipo dando saltitos de felicidad. “Tenés muchas cosas, hoy vamos a hacer limpieza” Me dijo, si, él tenía razón…Llegamos al hostel y empezamos el descarte.
Shorts, cuantos tenes? 5??? No Daniela, con 2 o 3 suficiente.
Vestidos? 4? dejate 1.
Zapatillas, para que queres 2 pares,mas ojotas, mas esas otras para caminar? Deja 1 par
Remeras? Tenes como 10, dejate 3, 4 a lo sumo.

Y la lista sigue, con mucho pesar y tristeza me deshice de media mochila, DEJAR MI ROPAA?? QUEE?? JAMAS SE ME HUBIERA OCURRIDO. Pero lo que agradecí (y mi espalda también) no llevar tanto peso y cosas que realmente no iba a usar…tenía varios “porlasdudas” que me generaban un lindo dolor de espalda.
Así aprendí a no darle tanta importancia a lo material, sisi muy linda la ropa pero PESA, y no es necesario llevar tanto.  Le deje mi media mochila a la dueña del hostel donde nos estábamos alojando, que me agradeció con una sonrisa. A medida que seguí viajando dejar ropa en algun hostel, regalarla a otra amiga, o hacer intercambio, ya me parecía algo normal, y la veía como una simple prenda de vestir, no para hacer facha, ni salir linda en las fotos.
Si hacían 40 grados para que quería una campera? Por las dudas? Si me fuera a un lugar frío me compraría una, para luego dejarla si me iba al calor de nuevo… Pero llevando siempre lo justo y necesario para vivir y no odiarme a mi misma en cada caminata.
La trillada palabrita “soltar” que tan careta me parece y la tiene tatuada medio mundo, no está tan alejada de la realidad.
Visité playas HERMOSAS, y no necesité un vestido lindo para bañarme en esas aguas cristalinas, caminé por selvas y no hicieron falta dos pares de zapatillas, usé la misma bikini mil veces y nadie me dijo que en las fotos siempre estaba usando la misma, no necesité mucha ropa para ser feliz viajando. Fui más feliz viajando con mi mochilita liviana.

 



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