Sydney, te como en dos pancitos

Sydney, te como en dos pancitos

La verdad de la milanesa (mmm milanesas)… Es que estaba cagada en las patas! Obviamente ir a Australia estaba dentro de mis planes viajeros, pero los veía muy lejanos, pensé que sería algún día, y de repente me encontraba reservando un vuelo para el día siguiente! Tal vez inconscientemente no quería afrontar a un país nuevo, donde ya no tenía pensado vivir de vacaciones, donde llegaba nuevamente sola, donde la gente hablaba puramente inglés y lo veía tan grande en el mapa que me daba terror. Donde caer, donde ir, que hacer, como salir del aeropuerto, y tantas preguntas existenciales más (?).
Pero ningún mar en calma hizo experto a un marinero, así que dije Ya fue todo y lo hice. Que ganaba quedándome quieta. No soy para nada fan del “Que pasaría si…” Prefiero intentarlo, caerme, volverme a levantar, que me salga bien o mal, pero haberlo intentado al menos. Sabiendo que no me quedaría con la incertidumbre del tal vez.

Llegué a Sydney el 7 de abril del 2016, nerviosa, feliz, ansiosa, de todo me pasaba por la mente. Pasé migraciones con nervios, con todos mis papelitos preparados por si me hacían alguna pregunta, que demuestra mi solvencia o pasaje de vuelta a Argentina, todo un speech en Inglés por si acaso, las lagrimas a punto de salir por si me negaban la entrada y tenía que armar alguna escena teatral para dar lástima 😛
Llegó mi turno en migraciones y obviamente me tocó el señor con más cara de malo, me pidió el pasaporte, lo selló y dijo NEXT. Tanta preparación para esoooo? No me preguntó absolutamente nada.
Obviamente no es algo raro, pero uno siempre se agarra de las historias de los grupos de Facebook, donde al amigo del amigo lo metieron en un cuartito, le revisaron el celular, la compu y todos sus contactos de Instagram y lo mandaron a su casa sin razón alguna. Ya tengo negada la entrada a un país, no sería raro que el país amigo de los kiwis tampoco me deje pasar.
Salí del aeropuerto en busca de un teléfono público, ya que como había reservado 7 noches en un hostel me ofrecían el traslado gratis! GRATIS, esa palabra para un backpacker es oro y más cuando llegás a un país donde la birra ya no sale 1 dolar, los hostels salen 30 y salir del aeropuerto en tren como 15 dolares!
Ya me dolía el bolsillo (y el totó)
Llegué al hostel muy temprano para el check in así que no me quedó otra que salir a caminar por la ciudad, no tenía ni puta idea donde estaba, en que suburb, donde estaba el tren, donde estaba la Opera, donde DONDEEEALKDJSALDJALSKD (Corría en círculos desesperada). Así que miré google maps, porque si algo odio es no saber donde estoy parada, YA DIJE QUE AMO LOS MAPAS? Siempre necesito saber para que lado estoy yendo,
los nombres de las calles, las estaciones de trenes como y para donde ir. Algo así como un gps humano.
Así que me largué a la ciudad, y me sentí en casa, sentí que ya había recorrido esas calles antes, que si sabía donde estaba la opera, me tomé el tren y combiné como en mi propia ciudad. Para vos barney!
Caminando por el Botanic Garden un señor mayor, de unos 70 años con cara de abuelito simpático se me acerca y me saluda, me empezó a preguntar de donde era, mi edad, que hacía por ahí, etc. Mi primer pensamiento sudaca Viejo verde que le pasa. Pero parecía no tener segundas intenciones, así que me senté en un banquito a charlar con él, su inglés era medio raro y luego me contó que era de Yugoslavia  y vivía en Sydney hacía 40 años, el buen señor me invitó un café mientras me contaba sus historias, me dió su teléfono y me dijo que cuando quiera lo visite o si necesitaba un lugar para quedarme que no dude en llamarlo, que ya había hospedado viajeros anteriormente. De todas formas dudé… Sabía que con sus 70 años era un viejito inofensivo  y con mis brazos de camionero lo podía bajar de una piña XD , pero uno nunca sabe y mi mamá siempre me dijo que no confíe en extraños ni acepte caramelos…o café. Igual le dí mi teléfono (perdón mamá) no había evidencias de que sea un violador o un abuelito con necesidad de nietos y quien sabe si necesitaría hospedarme gratis en la casa de un yugoslavo psicópata!
(Si quieren saber más sobre el viejito pueden leer el siguiente post sydney-2da-parte!)
Ya aprendí que no hay que tener miedo a lo desconocido, ya me pasó en Tailandia que me fuí sin tener idea de donde caía y una vez ahí sos el experto en viajes del lugar.
No hay que planear tanto, las cosas fluyen, se dan, vas entendiendo todo a medida que lo vas viviendo, y solamente una vez que estés en el lugar vas a entender todo.
Por más mapas que te hayas estudiado, los mil consejos que te hayan dado, los blogs que hayas leído, toda la información que te guardaste en algún lado. TODO todo, lo vas a adquirir por tu propia experiencia!.



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