Sydney 2da Parte.

Sydney 2da Parte.

Mi primer semana en Sydney fue puramente de turista, pero el 2do día de haber llegado conseguí una entrevista con una mujer que buscaba  una niñera en el famoso Show. Tenía que ir a la estación Clarendon a una hora de Syd. Miré como ir en la app de los trenes y llegué bárbaro. Me bajé y me encontré en el medio del campo, caminé para dónde supuestamente debía ir y en la esquina vi dos chicas en la misma que yo, obviamente argentinas. Pau era una de ellas, que luego se convertiría en ‘La gorda’ por las veces que hemos compartido una cama juntas meses después, como marido y mujer.
Esperaba ver un parque de diversiones armado, pero era un campo enorme con caravans, donde claramente el show se levantaría en unos días.

La entrevista era para ser niñera de 2 nenes, uno de 6 y un pequeño demonio de menos de 2 años, para esta familia que era parte del show y dueña de varios rides. “Amy” era la madre de estos dos pequeños.
Fue la primera que nos introdujo en el mundo del showground del cual yo no tenía ni idea! Nos mostró donde dormiríamos en caso de ser la seleccionada, abrió la puerta de un mini trailer y yo me subí confiada en que iba a entrar y dar al menos 3 pasos adentro, paaaabre yo, el espacio para moverse era exactamente de 1 metro cuadrado. Contaba con una camita, una heladera, microondas y ese pequeño espacio para mantenerse parado y ya. Por un lado pensé Ni loca me banco dormir acá toda apretada, donde está el baño, y la ducha, y mis hermosas comodidades de una casa? Por otro lado mi pensamiento fue free accommodation!
Al otro día Amy me llamó para ver si podía cuidarle a los hijos una noche, ya que quería salir de fiesta con el marido, pero no en el showground, sino en un hotel de diseño de Sydney donde la habitación más barata salía 500 dólares.
Acepté obvio, una cama enorme para mi, alojamiento y trabajo. No podía pedir más.
Creo que fue la única vez que me dí un baño de inmersión en una súper bañera estando en Australia.
Al terminar la jornada Amy me dijo que iba a tomar a Pau, pero que igualmente tenía trabajo de fin de semana para mi en el show y me permitía quedarme a dormir en uno de los espaciosos trailers durante el mismo.
Llegado el finde, se me acababa la estadía en el hostel el mismo día que tenía el show, así que ya cubría 3 noches free en el showground. Como no quería acarrear mi mochila solo x 3 días (Y porque en el trailer entraba la mochila o yo) Decidí probar la confianza del viejito yugoslavo, que por cierto me había mandado varios mensajes preguntándome como me estaba yendo  y que recuerde que si necesitaba algo no dude en llamarlo. Ya que no tenía idea que sería de mi vida después del show, y si no encontraba opciones, tener alojamiento gratis podría ser una buena le pregunté si podía dejar mi mochila esos días de show en su casa, de paso para ver si no escondía chicas y las usaba en el mercado negro. De todos modos, creo que lo hice porque estaba en Australia y sé que es un país seguro (también sigo alegando a mis brazos de camionero que podrían derribarlo de un solo golpe).
Aunque podía tener armas, raptarme y hacerme su esclava…Tantaaaa película?
En fin, fui a su casa y dejé la mochila, me fue a buscar en auto hasta la estación, me compró un sandwich en subway y después me hizo un café con leche (Ví que no haya introducido ningún polvo o liquido sospechoso) y dije PAAABREEE, solo quería amigos, y yo súper desconfiada. PERO ES LOGICO O NO? CON LAS COSAS QUE PASAN HOY EN DIA diría mi madre. Me fuí y sacó de una cajita de chocolates un par y me los dio para llevar en el camino! Todo muy abuelistico, pero no termina ahí.

Volví al showground porque me quedaría la noche anterior para arrancar temprano el día del show, Pau también iba a trabajar conmigo así que no estaba sola, fue un divertido fin de semana pero laburamos como esclavas, como 12 horas cada día en una ticket box donde el sol pegaba fuerte, con media hora para almorzar y media para cenar (a las 5pm).
Terminados los 3 días de esclavitud, Amy me comentó que una amiga de ella buscaba gente para trabajar en una food van, o Canteen como ellos lo llamaban, básicamente para vender panchos y papas fritas. Al terminar el show me llevo con ella y toda la conversación fue:
Hi, I’m Jasjkasdsad (jamás entendí el nombre) Do you wanna work?
Ehhh.. yes?
Ok, this is where you are going to sleep, it’s a bit messy right now.
Me decía esto abriendo la puerta de un camión, con MIL COSAS adentro, lo que supuestamente sería mi habitación, era horrible.
Luego me dijo algo así como “Ok, salimos mañana” Y sin siquiera saber como me llamaba me “Contrató” Y yo, sin siquiera saber donde me estaba metiendo “acepté”
Amy me dijo que podía quedarme esa noche también en su trailer, así que aproveche para ir a lo del Viejito Bob a buscar mi mochila, nuevamente me buscó en la estación. Y me preguntó que iba a hacer de mi vida, el pobre ya me había arreglado una habitación para que me quede, pero ya tenía otros planes. Así que después de un rato de charla le dije que me iba, entonces sacó un arma y me amenazó con que me quede y sea su esclava forever. NO MENTIRA, no estaría contando esta historia. Pero si me abrazó y noté un abrazo no tan de abuelito tierno, así que lo apuré para que me abriera la puerta. Se ofreció a llevarme a la estación nuevamente y en el camino me dijo algo así como que “Sé que no soy muy joven para vos, pero a esta edad es muy difícil conocer a alguien y vos sos muy linda” 😮
Me quedé callada, no emití palabra hasta que llegué a la estación me bajé del auto y HUÍ. Así que aparentemente si, el viejito quería algo mas jajajjaja. Después de esa secuencia siguió mandándome mensajes como si nada, también preguntando que era de mi vida y por donde estaba, a los que obviamente no contesté más y un día dejó de escribirme.

Volví al showground con mi mochila, sería mi última noche en Sydney ya que partiría a algún pueblito de mala muerte con 5 habitantes. Por lo que decidimos ir a la city con Pau a despedirnos de ella, tan linda, tan casa. Estábamos súper felices de tener trabajo y haber hecho nuestros primeros dólares, ese día nos comimos la hamburguesa más cara de nuestras vidas en la Ópera, creo que la pagamos como 30 dolis, pero no nos importó, porque teníamos trabajo, plata y éramos felices.
Fue uno de esos momentos que jamás te olvidás, birrita, hamburguesa de 30 dolis, la amistá, sydney, el viajar, la vida. Hoy nos acordamos y nos reímos, de haber gastado tanto en una hamburguesa y de festejar tanto que nos estábamos yendo a trabajar a la esclavitud misma!
Pero no me arrepiento de nada y brindo por todo eso!



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