Nunca viajo sola

Nunca viajo sola

Viajar “solo” es un decir, podes ir de un lado a otro solo, hacer una reserva para vos solo, pero SOLO, no estás nunca.
Si sos viajero es raro que busques la completa soledad, aunque muchos viajen para encontrarse con uno mismo y estar solo y bla bla, salvo que hagas un retiro espiritual a un templo budista y hagas votos de silencio, es bastante difícil sentirse solo.
Después de haber llegado a Tailandia y encontrarme con mi hermana, luego de 2 semanas decidió que quería volverse a Argentina o.O
El paraíso no era para ella (?), pero continuamos viaje juntas 2 semanas más. Visitamos junto a Adri las islas de Koh Tao, Koh Pag nan, Phuket y PhiPhi, última isla donde nos despedimos de él, que mentirosamente se iba a quedar “trabajando” en la isla, el cara dura creo que duró dos días.
Nos fuimos con Pai a Krabi, increíblemente la playa era de agua MARRÓN, tampoco era Las Toninas, pero comparado al cristalino mar que veníamos viendo no era lo más lindo, la posta era Railay, otra vez el paraíso Tailandés, al cual se llegaba con una lancha taxi. Desde ahí alquilamos un kayak y anduvimos unas horas hasta unas cuevas hermosas!. Somo nosotra’

Tailandia llegaba a su fin, y así también el viaje de mi hermana, nuestro último destino juntas sería Kuala Lumpur, desde donde ella se iría a Buenos Aires y yo… Ya se me iba a ocurrir.
Fueron 4 días en Malasia donde decidí que me iría a Indonesia, mi primer parte del viaje SOLA.
Nos despedimos en un andén, todo muy novelesco, ella yendo para el aeropuerto y yo para la ciudad a despedirme de las Torres Petronas. Me sentía medio perdida y triste después de haber viajado 1 mes acompañada, era raro estar tanto conmigo misma, aunque hayan sido un par de horas. Me quedé sentada frente a las torres bastante tiempo, mirando la magnitud de tremendas bestias, y pensando que sería del viaje a partir de ahora, pasee por el parque donde están las fuentes y las aguas danzantes, hasta que un Hindú comenzó a seguirme y hacerme preguntas, en criollo, me quiso chamuyar…Estaba en una parte oscura y solitaria del parque así que me volví donde estaba la gente mirando las aguas danzantes.
Tuve hambre, fui por comida y volví al hostel.
Era mi última noche antes de irme a Bali mi próximo destino, el hostel era muy tranquilo, nada de gente ranchando en los pasillos ni boludos jugando al beerpong. Me senté sola a tomar mate cuando una musiquita me llegó del piso de arriba, una guitarra sonando…mas bien un Tango, no soy fan del tanto, pero cuando estas sola lejos de casa y algo te es familiar te volvés el fan número uno. Así conocí a Lucas, un argento claro, un loco buena onda, viajero con el que compartí toda la noche a pura charla, mate y birrita. El flaco tenía una obsesión con la muerte, pero de una manera muy graciosa, pensaba que a sus 34 años no había hecho nada de su vida y que iba a tener 70 y sentir lo mismo e iba a morirse sin haber hecho nada con su vida! Pero luego de varias charlas profundas e historias divertidas se dió cuenta de que si, que hizo cosas, que viajó mucho y eso le dió más sentido a su vida. Nuestra amistad duró 8hs, ya que tuve que irme a dormir para no perder el vuelo al otro día.

Me fui primero a Ubud, porque… no sé, lo planee mal, ya que llegué al Aeropuerto de Denpasar a las 10 de la noche y tenía como una hora de viaje en auto, salí del aeropuerto y pensé que me iban a arrebatar mis cosas, pero solo era gente ofreciéndome mil taxis al mismo tiempo, conseguí un Uber a un precio razonable, o sea…me subí al auto de un desconocido que decía ser Uber, pero confié.
Le dí las coordenadas del hostel y fuimos hacia allá, donde supuestamente estaba mi alojamiento había un TEMPLO ENORME, mmmm mepa que acá no es. Dimos un par de vueltas buscándolo y no hubo caso, así que le dije “Dejame acá que me arreglo” Y me bajé del auto, en medio de una ciudad desconocida, sola en una calle despejada. Ya me veía durmiendo en la vereda del templo, total hacían mil grados de sensación térmica, frío no iba a pasar. Caminé unas cuadras para cada lado y nada. Solo balineses ofreciéndome “Transport, lady, transport” A los que rechacé y solamente les pregunté si sabían del hostel a donde iba…Nadie tenía idea.
Seguí caminando hasta que un amigable balines con cara de no amigable me preguntó si estaba perdida (listo me viola, pensé) Le pregunté también si conocía el hostel pero tampoco sabía, entonces me dice “Te llevo en la moto y lo buscamos” Lo dude 1 microsegundo “Bueno dale”
Agarró mi mochila, la chiquita, donde tenía mi pasaporte, mi plata, básicamente todo lo importante y la puso adelante, fuera de mi alcance. Mi mente en ese momento imaginó mil situaciones todas con un final trágico.
-Mi madre llorando y diciendo “Le dijeee que no se suba a motos de desconocidos”
-El balinés empujándome de la moto y huyendo con mi plata
-Raptándome y entregándome a un grupo de balineses sedientos de latinas
-Llevándome al hostel pero pidiendo una paga considerable o en su defecto sexual a cambio de su traslado (y mi mochila)

Por suerte nada de eso pasó, en un momento mi celular agarró wifi y pude abrir mi reserva de Booking (si, mas tarde aprendí que las puedo tener sin conexión, estúpida Daxi) Así que el buen hombre llamó por teléfono y me llevó al hostel….UNA cuadra más adelante (Igual estaba re cerrado y no tenía ni un cartel, así que jamás lo hubiera encontrado).
Le ofrecí dinero, porque esta gente está acostumbrada a brindar servicios a cambio de algo, siempre! Pero en este caso no la aceptó, BALINES BUENA ONDA! Solo me dejó su tarjetita de “Agente de viajes” por si quería hacer alguna excursión, ma lindo (no literal claro). Llegué sana y salva… Feliz de haber confiado en mi intución (Re que pensé que me iba a violar).

Y otro argento se sumaba a las andanzas de esto de “No se puede estar solo viejo!”
Pregunté la clave del Wifi a un chico, Nacho, que resultó ser argentino, estaba solo también así que nos propusimos recorrer Ubud juntos alquilando una moto, lo cual me pareció genial idea ya que yo jamás había manejado ni tenía registro. Como él había llegado un día antes que yo a Ubud, asimismo se iba un día antes a las Gili, donde yo tenía pensado ir también, así que decidimos encontrarnos allá. Reservamos bungalows en Gili T, recuerdo que Nacho me dijo que “No era tan lindo” y cuando llegué pensé “Donde estaba mirando este chabón” Es una mini islita que en 30 minutos la recorres en bicicleta. No hay transporte a motor, pero si cidomos, que los aboliría de la faz de Gili T. Son las carretas tiradas por pobres caballos que transportan turistas idiotas que no quieren caminar 3 cuadras, porque mucho más no tiene la isla!.
Te metés al mar de temperatura perfecta y un color turquesa horrendo (?) Nadas unos metros y PUM Precipicio! si… es así, como un precipicio a 20 metros de la orilla. INCREIBLE.
Pero como todo paraíso, caminar una cuadra hacia adentro de la isla es otro mundo, pobre y precario, pero tranquilo.
Estuvimos 3 dias, y decidimos ir a Lombok, otra islita que vale la pena y mucho, la que recorrimos en moto también para ver las playas más lindas y menos transitadas.
Después de casi 1o días juntos, Nacho ya tenía pasaje a Singapur, y yo como siempre…Sin saber a donde ir. Así que desde Lombok nos tomamos un avión que si mal no recuerdo nos salió 20 usd, ambos hacia Kuta Bali, desde donde él se tomaría el avión y yo…supongo que me quedaría en Kuta…Otra vez sola, otra vez sola?? Claro que no! Pero lo contaré en otro post!



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